24 de marzo: a 40 años del Golpe en Argentina

Cuarenta años después… y con tanta agua bajo el puente, ¡cuantos mitos debemos todavía remover!

– “Estados Unidos sabía que se gestaba el golpe”, tituló hace unos años una conocida periodista de medios masivos, ex militante (renegada) del PRT-ERP. ¿EEUU “sabía”? ¡No! Por favor. No seamos hipócritas. ¡EEUU dirigía! El imperialismo no “sabía” ni “estaba enterado”. ¡Organizaban, financiaban y decidían! Dirigían el golpe, dirigían la campaña de terror previa que lo posibilitó y lo preparó. Dirigían y enseñaban la tortura. Y dirigían la internacionalización de las dictaduras, principalmente de la argentina y la chilena, por lo menos hasta la guerra de Malvinas (1982), cuando las Fuerzas Armadas (con escarapela argentina pero netamente internacionalistas) dejaron de participar en las torturas y los entrenamientos de la contrarrevolución centroamericana destinada a derrotar la revolución sandinista [Véase Ariel C. Armony: La Argentina, los Estados Unidos y la cruzada anticomunista en América Central, 1977-1984. Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 1999].

– “Fue sólo un golpe militar de tres generales borrachos y cuatro sargentos violadores”. No señor, no señora. Según un informe que el diario La Nación, vocero orgánico de la dictadura y de todo extremismo de derecha hasta el día de hoy, publica en aquella época nefasta, basado en un estudio de la propia inteligencia militar de la SIDE de 1978, en el cual se informa que los 23 gobernadores militares de la dictadura militar contaban con un 35% de intendentes de la Union Cívica Radical [UCR] (310 intendentes); 20% del Partido Justicialista [PJ] (169 intendentes); 12% del Partido Demócrata Progresista [PDP] (109 intendentes); 10% del MID – liderado por Frondizi y Frigerio (94 intendentes); 9% Fuerza Federalista Popular – liderado por Manrique (78 intendentes); Partidos Conservadores provinciales 8% (72 intendentes); Neoperonistas 3% (23 intendentes); Demócrata Cristianos [DC, fuerza dirigida por el Vaticano] 2% (16 intendentes); Partido Intransigente de Oscar Alende 0.5% (4 intendentes). [Véase Diario La Nación, 25 de marzo de 1979, sección “Semana política”, titulada “La participación Civil”]. Si a eso le sumamos la activa participación de la burocracia sindical (todavía hoy con juicios pendientes por complicidad en los secuestros de comisiones internas, como en las empresas Mercedes Benz o Ford) y el apoyo de las altas jerarquías eclesiásticas a la dictadura… el golpe está armado desde una estrategia político-militar, pero acompañada de un apoyo y sustento también financiero, civil, mediático y eclesiástico. Su finalidad fue reordenar de raíz el capitalismo argentino.

– “La revista Humor [de signo político radical, referido al Partido Radical, de centroderecha a pesar de su nombre] encabezó la resistencia cultural en medio de la oscuridad”. No es cierto. El periódico judío de izquierda Nueva Presencia, dirigido por Herman Schiller, que en plena dictadura publicaba a las madres de plaza de mayo, al PRT, a los Montoneros y a cuanto militante revolucionario anduviera sobreviviente por allí, fue muchísimo más opositor y jugado en el campo cultural que la revista Humor. ¿Hasta cuándo vamos a seguir repitiendo el mito de los radicales y la autoapología de la clase media —hoy macrista— “paladín de los derechos humanos”? ¿Ernesto Sábato y Magdalena Ruiz Guiñazú encabezaron la resistencia? Aflojemos con el humor. No le quitemos el empleo a Capussoto.

– “La culpa del golpe y los desaparecidos corresponde a la ultraizquierda, a los foquistas, a los guerrilleros”. Patético análisis repetido ya no sólo por los más derechosos y apologistas de la dictadura, sino incluso por algunos segmentos de la izquierda institucional. ¡Todavía hoy! Ese diagnóstico unilateral “se olvida” de dos libros fundamentales que confirman aquel viejo refrán de abogado “A confesión de parte, relevo de pruebas”.

Uno de ellos, escrito por el principal o uno de los principales estrategas de las Fuerzas Armadas, el general Osiris G. Villegas. Cuando ni el PRT ni los Montoneros habían nacido, este general proponía matar y asesinar en masa, revivir la inquisición y las cruzadas (sic), a través de la guerra contrarrevolucionaria, siguiendo el ejemplo de Francia y sus campos de tortura en Argelia y EEUU en Vietnam. Había que aplastar al comunismo y comenzar por la cultura. [Véase General Osiris G. Villegas: Guerra revolucionaria comunista (1962, Biblioteca del oficial), Buenos Aires, Pleamar, 1963].

La otra prueba contundente fue redactada por el padre ideológico del proyecto socio económico y cultural de Macri, Menem y Cavallo: el capitán-ingeniero y aprendiz de economista neoclásico, Álvaro Alsogaray. Este especímen integrante del género porcino, ya en 1962 (no existían ni Montoneros ni PRT-ERP) le recomendaba a su hermano el general Julio Alsogaray, subsecretario de guerra, comprar armas para la guerra interna, pues lo que se venía en Argentina era la guerra insurgente y comunista y había que matar y asesinar en masa para frenar a la “subversión” [Véase Álvaro Alsogaray: Experiencias de 50 años de política y economía argentina. Buenos Aires, Planeta, 1993. p.117].

Después de las confesiones anticipadas de Osiris Villegas (corazón de la estrategia político-militar) y Alsogaray (cerebro del capital financiero, incluso antes que Martínez de Hoz) ¿como seguir repitiendo semejante disparate contra la insurgencia?

Y los mitos siguen y siguen. Imposible abordarlos todos en tan pocas líneas.

En este pequeño espacio quisiera dejar sentado al menos dos preocupaciones, de ayer y de hoy.

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