Sobre la impunidad de militares….

De nuestra sección “De la Historia”, presentamos éste artículo sobre las relaciones de la Presidencia uruguaya y la impunidad de militares.

Uruguay: Las cloacas de la impunidad

por Ernesto Herrera

uruguay

 Todos los 20 de mayo de cada año, decenas de miles de personas acuden a la “Marcha del Silencio” convocada por Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos. Es la única acción política que en el país consigue reunir a una verdadera multitud. Muchos concurren para cumplir un ritual de la memoria. Acompañan como homenaje. Pero dan por laudado el tema.
Otros muchos todavía creen que es posible. Reclaman Verdad y Justicia. Exigen el fin de la impunidad. Condenan el terrorismo de Estado bajo la dictadura. En su inmensa mayoría son votantes del Frente Amplio (FA) y adherentes de su programa. Depositaron una esperanza. Pero no dejan de sentirse burlados. Y así continuarán.

huidobroLa ratificación de Eleuterio Fernández Huidobro como Ministro de Defensa, es el mensaje. Confirmando qué el gobierno busca deshacerse del “pasado reciente”.

Sin duda. Fernández Huidobro, es la cara más execrable de la degradación política y moral. Sus recientes ataques contra el Servicio Paz y Justicia (Serpaj) y otras organizaciones de derechos humanos, tanto como su banalización de la tortura, volvieron a mostrar su hilacha. En esta ocasión, no le alcanzó con descalificar a los activistas que lo señalan como un artífice de la impunidad. Justificó las “amnistías” para crímenes de lesa humanidad, porque desde los procesos de Núremberg “todas las guerras se terminaron de esa manera” (1)
Añadió su lectura contrarrevolucionaria de las luchas democráticas en el mundo: las revoluciones árabes que derrocaron dictaduras, la resistencia que se alza contra la tiranía en Siria, y las movilizaciones en Ucrania, son, a todas luces, operaciones “desestabilizadoras” promovidas y financiadas por “agencias imperialistas” y “grupos nazis más viejos que Hitler” (2)

Nadie debería confundirse. Aunque su sola continuidad genera repudio, Fernández Huidobro no está solo en la cruzada pactista entre los “combatientes” de antaño (militares y guerrilleros); ni en la aspiración de “dar vuelta la página” para “integrar en la sociedad” a los “soldados de la patria”.
Otros “tupamaros históricos” lo acompañan, encabezados por el presidente José Mujica. Para ellos, cualquier precio a pagar es barato. Aunque implique enterrar el derecho a Verdad y Justicia.

En el feriado nacional del 18 de mayo de 2011, realizado en la ciudad de Las Piedras (un día después de condecorar con la “Orden del Ejército” a los ex presidentes Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle, Jorge Batlle y Tabaré Vázquez), Mujica lo dijo sin titubear: “Sabemos que hay dolores ocultos, viejas que lloran por los huesos de sus hijos, mucho dolor e injusticia, pero no podemos trasladarles a las nuevas generaciones de militares nuestras frustraciones”.  Ninguna sorpresa.
Su voluntad era bien conocida. Hasta un incondicional del campo progresista lo admite:
“A Mujica le hubiera gustado, desde la Presidencia, poner punto final a las investigaciones sobre el pasado. Le hubiera gustado liberar ‘presos políticos’. Le hubiera gustado contribuir a dar vuelta la página” (3)

Todavía está a tiempo de conseguirlo. Le restan dos meses como jefe de Estado. Por eso no renuncia al esfuerzo. Tan sólo unos días atrás, a través de Homero Guerrero, su secretario presidencial, y con la cortada de un informe de la Cruz Roja, volvió a pedir que la Justicia otorgara el beneficio de “arresto domiciliario” para los militares de la dictadura presos en la “cárcel especial” de Domingo Arena.
Esta vez, el pedido fue rechazado por un juez. Pero la intención persiste: “Más allá de que Mujica goza de una inmunidad que no se le permite a Huidobro, durante este período de gobierno se les ha oído, con frecuencia, alegatos a favor de dar vuelta la página de una ‘guerra’ de la que ningún ‘combatiente’ debería dar cuenta ante el Poder Judicial” (4)

Comprometidos con el maridaje entre las logias militares y los viejos jefes tupamaros, los gobiernos del Frente Amplio han decidido mantener lo esencial del andamiaje  político-jurídico que garantiza la impunidad, basado en la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado (conocida como Ley de Impunidad) (5)

Es el peaje para avanzar en un proceso de “reconciliación” con las Fuerzas Armadas. Aunque para ello deba reconocerse, explícitamente, que la honorable Constitución de la República es un papel amarillento. El propio Tabaré Vázquez “ha reconocido ante sus propios compañeros no contar con conocimientos cabales en materia de defensa” y que necesita “un interlocutor con las camarillas de las Fuerzas Armadas” (6)

Así que el “mandato sagrado” de la Carta Magna es puro cuento. El Comandante de las Fuerzas Armadas, o sea, el Presidente de la Republica, comanda no se sabe qué cosa. Por eso delega.

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