Discusión (aún) sobre destitución de militares uruguayos

  Limbo senatorial

Siguen pendientes las venias de destitución de los militares.

Samuel Blixen

10 mayo, 2019

El senador nacionalista Javier García anunció que citará al Parlamento a los militares destituido

La destitución de cuatro generales y su pase a retiro se ha convertido en una especie de rehén de la oposición política, que por ahora se niega a otorgar las correspondientes venias. La indefinición sobre varias jefaturas acéfalas y el nombramiento de siete nuevos generales están afectando al Ejército.

La interna en el Ejército es una olla de grillos. Si la decisión de Tabaré Vázquez de pasar a retiro a tres generales y solicitar al Senado la destitución de otros cuatro generó malestar en la oficialidad, la demora de la oposición política en otorgar los votos para esas venias acrecienta peligrosamente la incertidumbre en la oficialidad superior, que aguarda el desenlace de la incógnita: ¿quiénes asumirán los destinos que quedaron vacantes?, ¿quiénes serán los siete coroneles que ascenderán a generales? Las razones de los senadores de la oposición bien pueden tener que ver con una determinación de prolongar cuanto sea posible el desgaste del presidente, reclamando información sobre los entretelones de la crisis instalada con la revelación periodística de la confesión de José Gavazzo (“yo tiré al Río Negro el cuerpo de Gomensoro”), o bien, de aumentar la tensión interna en el Ejército a la vez que evitan sancionar a los generales que no denunciaron la existencia de aquella confesión y que, simultáneamente, entendieron que la desaparición forzada de un prisionero no lesionaba el honor militar.

Cualquiera de las dos intenciones (o las dos a la vez) prolonga la incertidumbre y también la precariedad en el mando de organismos clave y de divisiones del Ejército. Si bien se logró, a los tumbos, que la jefatura máxima del Ejército no quedara acéfala con el pase a retiro del general Guido Manini Ríos (y el posterior reemplazo del fugaz sucesor, el general José González), ninguno de los siete despedidos fue reemplazado.

Tras sus críticas a la justicia, el comandante del Ejército Guido Manini fue suplantado por José González, y este, a su vez, por el general Claudio Feola, que cumplía funciones como jefe de la casa militar. González, que duró apenas dos semanas en la jefatura del Ejército, había dejado vacante la jefatura de la División de Ejército III, en Tacuarembó. Una vez conocido el contenido de las actas del Tribunal de Honor que juzgó a Gavazzo, Jorge Silveira y Luis Maurente, el presidente Vázquez no tuvo alternativa, y pasó a retiro a los generales que integraron los tribunales. El general Alfredo Erramun se desempeñaba desde enero como jefe del Estado Mayor de la Defensa (Esmade). El 2 de abril, Vázquez decidió sustituirlo por el contralmirante Fernando Pérez Arana, hasta ese momento prefecto nacional naval. Es la primera vez que un marino ocupa la jefatura del Esmade, hasta ahora monopolizado por generales de cuatro estrellas.

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