Dos números de la publicación “El Chasque”

La “hegemonía” política-ideológica de la clase dominante -y hoy por hoy una hegemonía particularmente conservadora y reaccionaria- es la que hace comprensibles determinados fenómenos, como la aceptación resignada del ajuste, la naturalización de diferencias sociales y económicas crecientes, y el recorte de derechos de los trabajadores. Y si la derecha tiene hoy esa capacidad hegemónica, es también porque la izquierda no fue capaz de impulsar una verdadera contrahegemonía, en parte porque sectores muy significativos de la izquierda respondían a las pautas de la ideología hegemónica en su versión más progresista y liberal. ¿Cómo revertir esta hegemonía actual? No se logrará con geniales golpes de efecto político o menos aún adoptando modalidades y métodos propios de los partidos y las concepciones propios de la derecha, sino con un lento y prolongado trabajo de militancia, cuyos frutos se ven a largo plazo. Hoy esta militancia casi anónima, gris, que siempre realizó un gran esfuerzo cotidiano para transformar las cosas no se encuentra en su mejor momento, ha sido ninguneada muchas veces, cuando no despreciada con soberbia por algunas visiones que sostenían que “vivimos en tiempos diferentes, de Internet, de redes y militancia virtual”, por lo que “los comités de base ya fueron”. Sin embargo, esa militancia, conciente y profundamente crítica, es y ha sido el músculo y diferencial histórico de la izquierda, que logró no solo que el Frente Amplio llegara al gobierno en 2005, sino que casi revirtió los resultados de octubre a noviembre en las últimas elecciones. No es adoptando mecanismos como las múltiples candidaturas, que siempre criticamos como parte de la ley de lemas, sino retomando nuestras mejores tradiciones políticas -lo que antes llamábamos “nuevas formas de hacer política”- que podremos transformar las actuales condiciones e ir abriendo caminos para cambios profundos, todo lo cual exige una participación activa y protagónica de la militancia frenteamplista.

Pero otros acontecimientos se entremezclaron con el de la ley de presupuesto y de la lucha presupuestal, como son el desafuero de Manini Ríos y la publicación de las declaraciones de Gilberto Vázquez ante un tribunal de “honor”, que prueban que tanto Vázquez como el tribunal, si algo les falta es precisamente honor. Manini Ríos debería ser desaforado para que pueda ser procesado, y para que se aclare en todos sus términos su responsabilidad en el ocultamiento de las declaraciones de Gavazzo ante el tribunal de honor, donde este último reconoció haber desaparecido a Roberto Gomensoro. Pero en medio de estas circunstancias, el Ministro de Defensa utilizó una carta que tenía escondida en la manga: las gravísimas declaraciones de Gilberto Vázquez que no supusieron ningún tipo de condena por el poco honorable “Tribunal de honor”. Estas declaraciones no fueron dadas a conocer, como demostró la organización Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, al gobierno de aquel entonces presidido por Vázquez. Sin embargo esto sirvió al actual gobierno para descentrar el foco de atención, para generar indignación en gran parte de los militantes y votantes de izquierda por no haber dado a conocer las mencionadas declaraciones, de las cuales el gobierno de Vázquez y el Ministerio de Azucena Berrutti en realidad no tuvieron conocimiento. Lo que se podría criticar al gobierno del Frente Amplio es en todo caso haber actuado con cierta credulidad, en no haber exigido las actas, en no visualizar como la institución FFAA sigue actuando como una corporación que perpetúa la impunidad y el ocultamiento de la verdad. Pero, con todas las inconsecuencias y contradicciones posibles que se puedan haber dado en 15 años de gobiernos del FA, no se puede desconocer que los únicos avances significativos que hubo en el conocimiento de la verdad histórica y contra la impunidad se dieron en los gobiernos del FA, y que la actual coalición gobernante no solo está formada mayormente por quienes en su momento promovieron la ley de impunidad, sino también por quienes fueron sus férreos defensores a posteriori, como el herrerismo y el sanguinettismo, a los cuales se suma Cabildo Abierto que expresa, entre otros sectores reaccionarios, a los elementos más retrógrados y corporativos de las FFAA. Sin duda queda mucho para hacer contra la impunidad y por la verdad histórica, pero para poder realizar esas tareas es fundamental analizar las fuerzas políticas y las clases sociales que han promovido históricamente primero el golpe y la dictadura y posteriormente la impunidad.

 

 

El Chasque Nº39

11 de Setiembre, 2020

El gran robo al pueblo uruguayo.

El club del vintén presentó el presupuesto al Parlamento.

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