Visión de los antecendentes de las dictaduras argentinas

Consideramos que esté artículo pueda esclarecer los mecanismos en los cuales se desarrollaron fundamentalmente las dictaduras en la Argentina

Entrevista a Pablo Pozzi, profesor de Historia de Estados Unidos en la Universidad de Buenos Aires

“El neoliberalismo menemista es impensable sin los activistas y militantes muertos por la dictadura”

Enric Llopis

pozziProfesor Pablo Pozzi

El ministro de Economía de la dictadura argentina, Martínez de Hoz, llegó a afirmar que los gobiernos neoliberales de Menem -en la década de los 90- aplicaron las medidas que a él no le dejaron: flexibilización laboral, sobreexplotación, reorganización gremial… “Mi visión es que el neoliberalismo argentino fue un largo proceso comenzado hacia 1966, donde cada dictadura logró modificaciones aun cuando fracasara en imponer su proyecto global”, afirma Pablo Pozzi, profesor titular de la cátedra de Historia de los Estados Unidos en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Señala asimismo que el neoliberalismo menemista “es impensable sin la cantidad de activistas y militantes muertos por la dictadura de 1976”.

La especialidad de Pozzi es la historia de la clase obrera posterior a 1945, tanto en Argentina como en Estados Unidos. Destacan entre sus obras “La oposición obrera a la dictadura (1976-1982)” (Contrapunto), “Los setentistas. Izquierda y clase obrera, 1969-1976” (Eudeba), “Por las sendas argentinas. El PRT-ERP, la guerrilla marxista” (Eudeba), “Historia oral e historia política. Izquierda y lucha armada en América Latina” (Ediciones LOM) y “Por el camino del Che. Las guerrillas latinoamericanas 1959-1990” (Imago Mundi). Asimismo ha publicado “Huellas imperiales. Estados Unidos de la crisis de acumulación a la globalización capitalista” (Imago Mundi), “Invasiones bárbaras en la historia de Estados Unidos” (Maipue) y “Trabajadores y conciencia de clase en Estados Unidos” (Cántaro).

Pablo Pozzi es director del Programa de Historia Oral del Instituto Interdisciplinario de Estudios e Investigaciones de América Latina en la Universidad de Buenos Aires y hasta 2013 fue presidente de la Asociación de Historia Oral de la República Argentina.

-Entre 1976 y 1983 se desarrolló el periodo de las juntas militares en Argentina. ¿La sociedad condena mayoritariamente el terror -30.000 desaparecidos, 600 centros clandestinos de detención, 500 bebés robados, 650 jóvenes muertos en la batalla de las Malvinas- o se cree en la teoría de los dos “demonios”: por un lado el ejército y la ultraderecha, y en el otro bando la guerrilla?

En realidad hace ya tres décadas que hay una feroz discusión en torno al balance de la dictadura argentina. Esto comenzó bajo el gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989) donde la posición oficial era la “teoría de los dos demonios”. Esta planteaba básicamente que la violencia dictatorial (o de derecha) había sido causada por la violencia de la izquierda. O sea, que el terror fue generado por la guerrilla. Esta última fue considerada, en esta visión, como esencialmente antidemocrática y divorciada de lo popular, que había surgido debido a influencias externas (desde el Che Guevara y la Revolución Cubana hasta la Guerra de Vietnam) y por un cierto “autoritarismo” cultural de la dictadura del General Onganía (1966-1973) que era presentada, en relación a la de 1976, como una “dictablanda”. La postura contraria, la mía por ejemplo, señalaba que la violencia política argentina había sido endémica desde el siglo XIX y que esta procedía desde “arriba” (sectores dominantes) hacia “abajo” (dominados); que todos los partidos políticos y sindicatos habían tenido aparato armado y que lo utilizaban; y que los grandes violadores de las normas constitucionales eran precisamente los sectores dominantes (ya sea por intermedio de golpes de estado o por un uso discrecional del aparato de estado en defensa de sus intereses). En ese sentido la guerrilla surgía de un proceso sociohistórico nacional, y no de influencias externas o de estudiantes románticos y aventureros. De hecho, la guerrilla fueron miles de personas y provenían de todos los sectores sociales. Y si siempre había habido violencia ¿cuál era el problema ahora? Que por primera vez se utilizaba la violencia para defender a “los de abajo” y para lograr un cambio social. En ese sentido, no había dos demonios; no son equiparables represión estatal con violencia revolucionaria. Y esto más allá de tener acuerdos o no con el método planteado por las organizaciones guerrilleras.

Páginas: First |1 | 2 | 3 | ... | Next → | Last

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.