10 años de los “residentes” de Domingo Arena

Ahora veamos la situación sanitaria de los reclusos. Según el Tribunal de Apelaciones en lo Penal (TAP) de 2º Turno, que en junio de 2013 rechazó el pedido de reclusión domiciliaria para Gavazzo por motivos de salud, “la atención sanitaria de los reclusos alojados en dicho centro penitenciario se encuentra a cargo del ejército y el encausado cuenta con una guardia de enfermería las 24 horas del día y una visita médica diaria de lunes a viernes, permaneciendo a la orden telefónica por cualquier consulta”.

El TAP sugirió u ordenó (el artículo en el cual me amparo no se pone de acuerdo en este punto) a la Unidad Penitenciaria Nº 8 que dicte un “protocolo eficaz para asegurar la atención inmediata de Asistencia Especializada de Emergencia Móvil en caso de ser necesario por parte de este o cualquier recluso”.

Vista la situación sanitaria de estos señores y esperando se cumpla la sugerencia u orden, me asalta una duda. Estos reclusos se comportan como militares y obedecen las órdenes y cumplen los castigos de sus superiores reclusos. Si uno se va de boca, por ejemplo, es dable esperar que sufra un castigo. Acaso cuando hablen entre ellos se cuadren y exclamen: “Sí, mi general” o “A la orden, mi Teniente General”.

Pero la duda me viene en relación a cualquiera de los encargados de su custodia, los cuales son militares. ¿Deben emplear también este vocabulario? ¿En ciertas ocasiones deben guardar el debido respeto por las jerarquías y cumplir las órdenes dictadas por sus superiores, cuadrándose? No afirmo nada, pero quisiera salir de esta duda republicana. Cuando Mujica dice que su postura (que pretende escudar en una decisión de la Cruz Roja) “responde a una visión humanista” me pregunto si entiende el significado de la palabra “humanista” y si entiende el sentido de las palabras “visión”, “una”, “a” y “responde”. ¿Qué tiene de humanista atenuar el castigo para con aquellos que cometieron crímenes abominables y que se han empecinado en obstaculizar la labor de la Justicia? Humanista en este caso es aquel que pretende disuadir a los violadores, arrancadores de uñas de los pequeños, introducidores de ratas engrasadas en las vaginas y castradores de hombres, a que no castren, introduzcan ratas en las vaginas, arranquen uñas a bebitos de un año o violen desde el poder del Estado. Humanista es el que intenta reeducarlos por el bien de la humanidad fijando a la vez un límite y dando un castigo ejemplarizante.

No sé de dónde surge este error de nuestro presidente, pero sospecho un vínculo con aquella creencia, compartida por su grupo y por los militares, de que vivíamos una guerra. Observo una relación con su idea de que debemos dejar atrás el pasado y unirnos por el bien del país y por lo tanto todo sirve: tanto los eucaliptus plantados a granel como las lechugas; las importaciones que arruinan a los pequeños productores y el encadenamiento productivo generado por estos pequeños productores; el latifundio y el reparto equilibrado de la tierra; las heladas y el clima benigno; la mosca del cuerno y el chancho jabalí y las vacas y las ovejas; los que introducen ratas engrasadas por las vaginas y los que salvan vidas.

Me pregunto qué significa esa postura por la cual nos amparamos en organismos internacionales, como la Corte de la Haya o La Cruz Roja. ¿Se pretende que nos vayamos acostumbrando a seguir dictados de organismos internacionales en detrimento de la soberanía nacional? ¿Se pretende coadyuvar a la creación de un Estado supranacional?

domin

A lo anterior sumemos la creencia que acaso tenga Mujica, muy generalizada por otra parte, de que los criminales recluidos en Domingo Arena no son presos políticos. No he logrado aún entender por qué se rechaza esta categoría para delincuentes que cometieron crímenes desde el Estado, que obraron con una obvia justificación política, que fueron adoctrinados políticamente, que fueron enseñados a torturar eficazmente por especialistas de otro Estado que destinaba recursos para esta enseñanza y que perseguían a los integrantes de otras doctrinas políticas.

Los procesados en Núremberg ¿fueron considerados criminales comunes o políticos? Si fueron considerados criminales comunes, cosa que no sé, observo cierto olvido de la ideología y del aparato político que sustentaban a estos señores. En nuestro caso sucede lo mismo. La pretendida función del Estado es garantizar nuestra libertad, pero cuando ellos se apoderaron del Estado se dedicaron no sólo a robar a mansalva, sino a perseguir a sus enemigos políticos de una manera ejemplarizante. No sólo se los torturaba para castigarlos, sino también para amedrentarnos a todos nosotros. Los militares tenían una idea muy precisa del rol “educador” de sus prácticas aberrantes.

Por esta causa, por ser un crimen político, la situación de estos presos genera tanta controversia. Algo no ha quedado del todo aclarado sobre esos años que vivimos en dictadura, por eso porfiadamente aparecen libros que escarban y revuelven en el período. Nunca una década fue tan persistente, nunca obsesionó tanto. La responsabilidad en este caso es compartida: por un lado quienes llevaron a cabo este plan sistemático; por el otro quienes pretenden olvidar y no aplicar un castigo que actúe como límite a lo inaceptable. Todas las sociedades, desde las más primitivas a las más civilizadas, se han organizado en función de límites. Nuestra democracia no ha establecido este límite y paga por eso las consecuencias: heridas que no cicatrizan y de la cuales emanan eternamente pus.

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