Inteligencia militar uruguaya en el espionaje

brecha23/9/2016

ESCRIBE SAMUEL BLIXEN

De alto nivel

La infiltración en el Partido Nacional en los años previos al voto verde

Alberto Zumarán             1999
Alberto Zumarán – 1999

 

El año 1987 se estrenaba ba­jo el signo de la caducidad. Ese verano no habría vacaciones pa­ra muchos: políticos, activistas, periodistas y también militares. Como culminación de un proce­so de presiones e intimidaciones bajo la batuta del comandante del Ejército y después ministro de Defensa Nacional del primer gobierno de Julio María San­guinetti, general Hugo Medina, el 22 de diciembre de 1986 una mayoría del Senado integrada por blancos y colorados había votado la llamada ley de cadu­cidad, que otorgaba una impu­nidad absoluta a todos los mili­tares y policías involucrados en delitos de lesa humanidad come­tidos durante la dictadura. Antes de que culminara el año, Madres y Familiares de Detenidos De-saparecidos lanzó la idea de jun­tar firmas para convocar a un re­feréndum anulatorio de la ley, y esa propuesta sacudió a toda la sociedad, en especial a quienes creían que la “solución parla­mentaria” liquidaba el problema, tanto aquellos militantes desmo­ralizados como aquellos milita­res que respiraban tranquilos.

La inteligencia militar se puso inmediatamente en movi­miento. Muchos manipuladores que mantenían vínculos habi­tuales con sus informantes orde­naron volcar toda la atención de sus agentes al proceso de reco­lección de firmas y a las deriva­ciones que se producían a nivel político; para los militares era una prioridad adelantarse a una eventual eliminación de la impu­nidad.

La actitud del Partido Nacio­nal (PN) aparecía como de aten­ción prioritaria, a juzgar por el volumen de documentos elabo­rados en esos meses de verano, formularios (véase nota central) que correspondían a varios in­formantes reclutados en distin­tos círculos del PN. Los docu­mentos no lo especifican, pero por las características de la in­formación trasmitida, algunos “agentes” estaban muy cerca de los principales dirigentes nacio­nalistas.

Un agente identificado co­mo 04 mantuvo con “Rodolfo”, su manipulador, una entrevis­ta de una hora en Gonzalo Ra­mírez y Jackson, en la tarde del 7 de enero de 1987, y es el pri­mero de una serie de documen­tos a lo largo de enero y febrero. El informe, evaluado como B-3, refiere a las opiniones sobre el posible referéndum entre los di­rigentes blancos. La “fuente” in­forma sobre la opinión de Juan Raúl Ferreira y Diego Achard, para quienes “el lanzamiento de la campaña por parte del Frente Amplio puede ser un nuevo gol­pe político para ese sector, ya que consideran que no se van a reunir las firmas necesarias”.

El agente 04 atribuye a Fe­rreira Aldunate la siguiente opi­nión: “Wilson considera que el Mln se adelantó a todo el Fren­te Amplio, con lo cual es posi­ble que ganen espacio político, ya que con el tema existe mucha gente que se ha izquierdizado, pudiendo volcarse al Mln”.

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