Relato de una nieta restituída

  La nieta restituida María Victoria Moyano Artigas contó en el juicio la historia de su 

 

“Un delito por el que nadie está acusado”

En el juicio en el TOF 1 de La Plata, en donde se ventilan los sucesos ocurridos en la Brigada de San Justo durante la dictadura, Moyano Artigas relató el periplo de sus padres secuestrados y su nacimiento en cautiverio.

Por Ailín Bullentini

La nieta restituida María Victoria Moyano Artigas contó ayer su historia y la de sus padres ante el Tribunal Oral Federal número 1 de La Plata, que tiene en sus años más oscuros a la Brigada de San Justo como uno de los tantos escenarios donde transcurrió la fatalidad para los tres: sus padres fueron secuestrados y torturados allí en dos oportunidades y ella, que nació en cautiverio, fue apropiada por quien en plena dictadura cívico militar fue comisario de esa dependencia policial. Querellante en la causa que tiene como eje los delitos de lesa humanidad cometidos allí, Moyano Artigas expuso ante los jueces los elementos que prueban que ese espacio no funcionó solo como “punto de registro” de víctimas del genocidio que la dictadura llevó a cabo en el país entre 1976 y 1983, tal como “mal” concluyó la instrucción del expediente, sino que fue “un eslabón clave en la estructura del Plan Cóndor”, puntualizó. Además, exigió al tribunal que se incorpore en el debate el secuestro de su padre y su apropiación, “un delito por el que nadie está sentado en el banquillo de los acusados”, advirtió. 

Moyano Artigas es abogada e integra el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos. Dedicó casi toda su vida profesional a investigar los secuestros y la desaparición de sus padres, Asunción Artigas y Alfredo Moyano, el primero en 1975, en la Brigada de San Justo; el segundo, en varios centros clandestinos del Circuito Camps, incluido el que es eje de este juicio. Y también trabajó en su nacimiento en cautiverio –en el Pozo de Banfield– y su posterior apropiación. 

“Todos los hechos que atravesaron mi historia tienen que ver con la Brigada de San Justo”, contó la nieta que recuperó su identidad en 1987, cuando tenía apenas 9 años, horas después de su declaración ante el TOF 1 de La Plata. Describió su testimonio como “importante” para ella, pero “también para la historia de la Brigada de San Justo y para el juicio”. Es que gran parte de su exposición aportó datos que obligan a la Justicia a mirar aquello que dejó fuera del juicio: datos, hechos, víctimas y responsables. 

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