Quema de documentos y Juicio en Roma

  Algo no huele bien

Ministerio de Defensa investiga quema de archivos militares y el posible vínculo con el juicio de Roma.

Samuel Blixen

12 julio, 2019

Documento escrito por Jorge Tróccoli sobre su relación con los oficiales argentinos de la Esma / Foto: archivo Fusna

La destrucción de documentos y su quema y un allanamiento militar de la oficina donde trabaja personal del Grupo de Trabajo por Verdad y Justicia en la sede de la Armada Nacional coincidieron con el inicio de la última etapa de la apelación en tribunales de Roma que culminó con la condena perpetua de 13 militares uruguayos. La amistad con Alfredo Astiz, el “ángel de la muerte”, y las felicitaciones que recibió del genocida Luis D’Imperio, jefe de la Esma, fueron pruebas decisivas para condenar a Jorge Tróccoli.

Trece militares uruguayos fueron sentenciados por la Corte de Apelaciones de Roma a condena perpetua por la comisión de desapariciones forzadas y homicidios en el marco del Plan Cóndor de víctimas de doble ciudadanía, uruguaya e italiana. De los 13, sólo uno, el capitán de navío (r) Jorge Tróccoli, está a tiro de la justicia italiana para cumplir la pena de por vida (los demás cumplen condena en Uruguay, están muertos o prófugos). Y este desenlace cierra una saga de hechos inconcebibles que comenzó cuando Tróccoli se escapó de Uruguay, en setiembre de 2007, ante un requerimiento de la justicia. Ubicado meses después en Italia, eludió la extradición porque una “mano amiga” adulteró las fechas del expediente italiano para aducir que habían expirado los plazos de los trámites administrativos. Fue nuevamente enjuiciado por los crímenes del Cóndor, pero sólo permaneció en la cárcel durante tres meses hasta que fue absuelto porque el abogado defensor contratado por el Estado uruguayo no se tomó la molestia de autenticar los documentos probatorios. Y ahora esa saga culmina cuando, en apelación, otros jueces invirtieron drásticamente la sentencia en primera instancia y dictaron una pena durísima, que en Uruguay fue saludada por familiares de las víctimas, organismos de derechos humanos y, en primer lugar, el propio gobierno, que la ha convertido en una prueba irrefutable de su compromiso político con el tema.

Tróccoli se propone jugar una última carta, apelando a la instancia de casación, con el único argumento posible: que la Corte de Apelaciones cometió vicios formales que anulan la sentencia. Esta movida en la Corte de Roma tiene su correlato en la Segunda División del Estado Mayor de la Armada Nacional (N‑2), en el puerto de Montevideo. Desde fines de mayo, cuando tomó impulso la etapa decisiva de la apelación en Roma, tuvieron lugar extraños episodios relacionados con el capitán de navío Tróccoli. Dichos acontecimientos fueron debidamente denunciados al ministro de Defensa, José Bayardi, quien los confirmó a Brecha.

El primer episodio de la denuncia escrita que recibió el ministro de Defensa tiene que ver con la presencia en el archivo de la Inteligencia Naval de oficiales ajenos a ese departamento. Dichos oficiales trabajaron días en ese archivo, que contiene la documentación del N‑2. Tróccoli fue jefe de inteligencia del Fusna (S‑2) en 1978. Tras la presencia de los oficiales en el archivo, se pudo comprobar el trasiego de unas bolsas de residuos negras, que contenían papel triturado y fueron quemadas. Aunque se desconoce el tipo de material que fue quemado, existen distintas ordenanzas que obligan a identificar los documentos que son destruidos.

Páginas: First |1 | 2 | 3 | Next → | Last

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.