Los niños bajo el terrorismo de Estado

  Los otros

Se presentará una denuncia penal de niños y adolescentes víctimas del terrorismo de Estado.

Betania Núñez

11 octubre, 2019

Espacio Memorial Penal de Libertad, que rinde homenaje a los ciudadanos que fueron recluidos en el Penal de Libertad durante la dictadura, a quienes fallecieron en el establecimiento y muy especialmente a los familiares que también fueron víctimas del terrorismo de Estado y asistían a las visitas 

Todavía cuesta escuchar que hubo niños que fueron víctimas directas de la represión, disciplinados y violentados, no a través del martirio a sus padres, sino por medio de sus propios cuerpos. La academia lo viene señalando hace años y la Institución Nacional de Derechos Humanos lo reconoció mediante una resolución hace dos meses, en la que le reclamó al Estado que haga lo mismo. En ese marco, el próximo lunes, en el Paraninfo de la Universidad, la organización Memoria en Libertad contará su historia.

Hubo niños que nacieron en cautiverio o que estuvieron presos con sus padres, y hubo otros que fueron abusados sexualmente, que estuvieron secuestrados en ratoneras, que en las visitas a la cárcel, año tras año, fueron castigados y disciplinados, y también lo fueron en la cotidiana, cuando las maestras los hicieron pasar al frente a explicarles a todos sus compañeros que habían faltado a la escuela para ir a ver a un “sedicioso” a la cárcel, y al mes siguiente lo mismo, y todos los meses durante todo el año escolar.

En el artículo “El dispositivo de la prisión política”, de la antropóloga Natalia Montealegre y la historiadora Alondra Peirano,1 se da cuenta de diferentes relatos de hijos de ex presos políticos; una de las entrevistadas contó, por ejemplo, que un compañero de escuela, muchos años después, “me dice: ‘No, lo que pasa es que vos en la clase eras… era como muy fuerte lo tuyo, yo nunca más me olvidé de lo que te hacían… ¿Te acordás cuando la maestra de segundo te hacía pasar adelante y nos hablaba a todos de lo que era la sedición?’.(…) Él me dijo: ‘Me acuerdo cuando te pusiste a llorar, y después nunca más lloraste cuando ella te hacía eso’”.

En el mismo artículo se mencionan, a su vez, los “manoseos, amenazas, exposición de forma intencionada al frío durante las revisaciones, hostigamiento, robo de regalos”, situaciones que se repetían durante todas las visitas a la cárcel, durante años. Y en ese sentido se cita el siguiente testimonio: “Tengo recuerdos de veces que me hicieron sacar el pantalón o la pollera, por ejemplo; que te hicieran levantarte la pollera así, que te revisaran todo acá, te tocaban con las manos congeladas. (…) (En la revisación) prácticamente te desnudabas y tenías que agacharte porque tenían que ver si no llevabas algo en el traste”.

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