Los desaparecidos, ese es el tema

Los desaparecidos ayer y hoy

10 de diciembre de 2019 

 Escribe: Álvaro Rico 

Lo que permanece de la maldad de la dictadura en democracia.

Hay métodos violentos y prácticas criminales características del terrorismo de Estado en Uruguay que reaparecen más allá del tiempo de duración del régimen dictatorial. Entre otros ejemplos, el fenómeno de la desaparición forzada de personas. Con frecuencia, la crónica roja actual da cuenta de personas que son asesinadas brutalmente luego de estar cierto tiempo secuestradas (desaparecidas) y que son enterradas por sus victimarios en sitios no convencionales (clandestinos).

Ciertos casos han conmocionado a la sociedad, como los de Micaela Onrrubio, Amparo Fernández, Viviana Ramos. Entre medio de ellos, de nuevo el caso de Roberto Gomensoro Jozman por las declaraciones de José Gavazzo en el tribunal militar, así como el de Eduardo Bleier por el hallazgo de sus restos desenterrados en el Batallón 13.

¿Existe alguna relación entre las desapariciones en el pasado reciente y las actuales? Hannah Arendt sostenía que la desaparición forzada como nuevo fenómeno constataba la ineficacia del asesinato político como forma clásica de castigo; por extensión, podríamos decir que la recurrencia actual a desaparecer personas también desborda la relación vida-muerte y trata no sólo de destruir una vida asesinándola, sino de borrar la existencia misma de la persona y su cuerpo, desapareciéndolos.

En una contratapa del semanario Búsqueda se informaba hace un tiempo sobre alrededor de 500 “personas ausentes” en Uruguay durante los años de democracia. En las investigaciones de varios de esos casos –tan difíciles de desentrañar hoy como ayer– se apela al conocimiento y las técnicas acumuladas después de 2005, cuando el primer gobierno de Tabaré Vázquez inició las investigaciones históricas y antropológicas sobre los desaparecidos bajo la dictadura: muestras de ADN en laboratorios, bancos y bases de datos genéticos; registros de huellas dactilares; archivos con datos personales pre mortem; testimonios de familiares y testigos; búsquedas en terreno por el mismo equipo de antropología forense y otros referentes institucionales (Instituto Técnico Forense, Policía Científica e Interpol, fiscalías especializadas sobre Crimen Organizado y de Lesa Humanidad) que tienen a su cargo las investigaciones criminalísticas, científicas y judiciales para localizar e identificar los restos de personas desaparecidas y establecer y castigar a los responsables.

“Esa película ya la vimos” y “Dar vuelta la página” fueron dos de las frases-estigma más repetidas por el discurso de la impunidad desde 1985. Lejos estaban de imaginar los políticos tradicionales que repitieron ese discurso durante 20 años, que la película de la desaparición forzada se repetiría en democracia una y otra vez, pero ya no sólo porque los crímenes de lesa humanidad que quedaron impunes se siguen cometiendo en el presente o porque los restos enterrados de personas desaparecidas se siguen encontrando en cuarteles sino, también, porque el fenómeno de la desaparición-forzada de personas reaparece hoy como delito común agravado.

Páginas: First |1 | 2 | 3 | Next → | Last

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.