Un editorial: Manini en la fuga de responsabilidades – Sanguinetti dirige

Pero la historia reciente tiene un ojo que mira más allá de éstos 15 años en que hubo menos pobres, menos indigentes, más paz, más dignidad para los viejos y más oportunidades para los más chicos.

En estos 15 años no tuvimos los “ajustes” que fueron siempre la respuesta que dio la oligarquía a las crisis, a sus fracasos, a sus errores y a las consecuencias de sus negociados.

Miremos bien. La rosca oligárquica siempre respondió con lo mismo, incremento de la pobreza, endeudamiento, baja de salarios, postergación presupuestal para la educación y la salud pública, reducción de la jubilaciones, inflación, caída de la inversión pública, del gasto del Estado y represión social.

Sanguinetti y los blancos, un solo corazón

Que la crisis la paguen los pobres, fue la respuesta de los distintos gobiernos blancos y colorados al menos desde los últimos años de la década del 50, cuando Sanguinetti era un muchacho joven, un estudiante de derecho, un talentoso periodista y a partir de 1960, el más joven de los diputados.

La historia de Sanguinetti lleva de la mano a la historia de los ajustes, el fracaso de los partidos tradicionales y la implantación de una ideología conservadora en la política, enfrentada a la izquierda, al progresismo y al nacional reformismo batllista.

Desde que recuerdo, Sanguinetti, el herrerismo y los que Wilson Ferreira llamaba los blancos baratos han sido impulsores del autoritarismo, a veces como cómplices y otras veces como autores intelectuales, antes durante y después de la dictadura.

Hace unas horas, Beatriz Argimón advertía “que había que tener cuidado para hablar de los blancos”, pero vale la pena recordarle que blancos fueron los dictadores, el Presidente del Consejo de Estado de la Dictadura, Martín Echegoyen, y el general Óscar Aguerrondo, fundador de los tenientes de Artigas. Blancos fueron los que introdujeron al FMI en Uruguay en la reforma monetaria y cambiaria en el año 1959, blancos los que trajeron a a los Rohm y los Peirano, blancos los que recalificaron las tierras para beneficiarse del negocio de la forestación, blancos los que tramaron con Gregorio Álvarez el negociado de la carne en conserva, blancos los ladrones que fueron presos por su tropelías en el gobierno de Lacalle Herrera, y los bandidos que no fueron presos, como García Pintos y Juan Carlos Raffo, el padre de la candidata a la Intendencia de Montevideo.

Tal vez los blancos herreristas y los militares golpistas fueron la peor cara de esta derecha conservadora.

Así que, con esto del desafuero del senador Guido Manini Ríos, no podía esperarse otra cosa porque no hubo otra cosa.

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