80 años de una película, grito de alarma sobre el nazismo: “El Gran Dictador”

 La película más polémica de Charles Chaplin

“El gran dictador”

                                            cumple 80 años

El 15 de octubre de 1940, cuando Adolf Hitler ya había iniciado su plan de invasión y exterminio, Chaplin estrenaba en Nueva York su controvertida sátira del nazismo. Más de una voz puso reparos y otras tantas se alzaron en contra.

Por Diego Brodersen

15 de octubre de 2020

Chaplin como Hynkel, dictador de Tomania. Su otro personaje en el film es un peluquero judío que parece su doble.  

“Cualquier semejanza entre el dictador Hynkel y el peluquero judío es pura coincidencia”. El primer gag de El gran dictador llega bajo la forma de una placa durante la secuencia de títulos. La gracia es doble ya que, más allá del parecido físico entre los dos personajes –el truco que permite que, sobre el final de la historia, uno pueda reemplazar al otro– los comentarios sobre el “robo” de Adolf Hitler del bigote de Charles Chaplin circulaba desde hacía más de una década. Las coincidencias entre la vida del comediante británico y el dictador nacido en Austria no se acababan en la forma y tamaño del mostacho: los dos nacieron en el mes de abril de 1889, con apenas cuatro días de diferencia, ambos tuvieron una infancia problemática y luego desarrollarían su carrera profesional, para bien y para mal, en países adoptivos. Cuando Chaplin estrenó en la ciudad de Nueva York su primer largometraje realmente sonoro –esto es, con diálogos sincronizados durante gran parte del metraje– el 15 de octubre de 1940, hace exactamente ochenta años, el Führer ya había iniciado el esquema de invasión y sometimiento de países vecinos, y la campaña de aislamiento y encierro forzado de los ciudadanos judíos estaba en su apogeo. Aún faltaba un poco para la implementación de la Endlösung, la Solución Final para la Cuestión Judía –el eufemismo para terminar con todos los eufemismos– y el comediante declararía años después del final de la Segunda Guerra Mundial que, de haber sabido lo que iba a ocurrir en los campos de exterminio, nunca hubiera producido la película. En la Argentina, en tanto, la película fue censurada durante la presidencia de Roberto Marcelino Ortiz y continuaría prohibida por los sucesivos gobiernos hasta su estreno en mayo de 1945, apenas algunas semanas después de la caída del régimen nazi.

Luego de abandonar por completo el anhelado deseo de llevar a la pantalla una versión humorística de la vida de Napoleón Bonaparte, en 1938 Chaplin anunció que su siguiente proyecto sería una sátira del nazismo en la cual interpretaría dos papeles. Más de una voz puso reparos y otras tantas se alzaron en contra. Eran tiempos de aislacionismo en los Estados Unidos y la idea de no intervenir en otra conflagración europea pisaba fuerte en la opinión pública. Por otro lado, ¿por qué tomarse a la ligera una situación tan dolorosa para los judíos europeos? El propio Chaplin respondería a esas críticas en un texto publicado en el periódico The New York Times (ver abajo), casi dos años después del anuncio y de un intenso rodaje lleno de idas y vueltas, pruebas y errores, tomas y retomas, fiel a su estilo perfeccionista. 

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