La Tablada: “el charleta”, niega participación

 Causa La Tablada: declaró Guldenzoph

y negó vinculación con el centro de torturas

26 de octubre de 2020

La defensa de Wellington Sarli presentó excepciones de prescripción e inconstitucionalidad.

El represor Jorge Charleta Guldenzoph declaró este lunes ante la jueza penal de 26º Turno, Ana de Salterain, y la doctora Graciela Malvarez, de la Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad, en la causa que investiga torturas en La Tablada y las desapariciones de los militantes comunistas Félix Ortiz, Miguel Mato y Omar Paitta.

En su declaración, Guldenzoph no hizo mayores aportes a la investigación judicial y negó haber operado en La Tablada o en cualquier otro centro de tortura, definiéndose como un “civil” nombrado policía por “formalidad” para cumplir funciones administrativas en el centro de análisis de información e inteligencia de estrategia de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII).

Guldenzoph admitió haber integrado la Unión de la Juventud Comunista (UJC) hasta 1975, pero niega haber investigado a sus ex compañeros, así como haberlos entregado. Cuando le preguntaron por qué abandonó el partido, respondió que fue por varias razones, entre ellas la actitud de Víctor Castiglioni (director de la DNII) “con respecto a mi persona; sus actitudes fueron tener dos entrevistas conmigo para hablar de un tema que le interesaba, que luego se publican dos libros, dándome la oportunidad de hacer lo que me gustaba: escribir, dar conferencias”, agregó.

En esa línea, negó haber participado en la detención del militante comunista Néstor Nieves, que lo reconoció y dijo haber ingresado tres veces a La Tablada en 1976 para leer las actas de José Luis Mazzera, Marcelo Lauffer y Jorge Mazzarovich, en el marco de una investigación sobre la UJC.

Guldenzoph, que se encuentra recluido en Domingo Arena, es recordado por el sadismo con que ejercía la tortura contra sus ex compañeros. En democracia fue representante de la secta Moon. En julio de este año fue procesado con prisión por tortura entre 1974 y 1983 en la DNII, donde fue reconocido como torturador por unas 50 personas, en su mayoría militantes de la UJC.

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