Négationnisme et démocratie

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Négationnisme et démocratie

Une des causes emblématiques des crimes du terrorisme d’Etat vient d’être jugée en Uruguay. Trois militaires ont été inculpés pour la disparition forcée de Luis Eduardo González en décembre 1974, lit-on dans La Diaria (p.1) et Caras y Caretas (p.3). « J’ai cru que je ne le verrais pas » déclare en larmes son épouse Elena Zaffaroni, militante historique contre l’impunité. Madres y Familiares (p.4 et p.5) annonce le décès de deux mères de détenu.es disparu.es qui n’ont connu ni vérité ni justice pour leurs enfants. L’Observatorio Luz Ibarburu (p.6) signale la publication en ligne d’un outil graphique permettant de suivre les procédures judiciaires des répresseurs inculpés ou condamnés, 116 depuis 1985.

La Diaria (p.7) annonce la remise, par le ministère de l’intérieur, de 73 000 pages microfilmées d’archives de la dictature au Secrétariat des Droits Humains pour le Passé Récent. La titulaire de ce Secrétariat, Alejandra Casablanca, a présenté à la presse les grandes lignes d’une « politique d’Etat basée sur la pédagogie de la mémoire », informe le site du PIT-CNT (p.9). A l’occasion du 53è anniversaire du coup d’Etat, le président Orsi ainsi que des responsables politiques de différents partis ont rappelé la rupture institutionnelle du 27 juin 1973, commente La Diaria (p.13). Toujours dans La Diaria (p.15) on apprend que l’association d’ex-prisonnier.es politiques écrit à la CIDH au sujet du cumul d’une pension de réparation avec une retraite.

El Observador (p.17) annonce la signature par le président Orsi de la destitution de son poste de conseillère du commandant en chef des forces armées de l’avocate Graciela Figueredo pour ses déclarations mettant en cause la justice uruguayenne devant des eurodéputés. Le négationnisme des crimes de la dictature, dont les porte-parole ont gagné ces dernières années en aplomb et en audience, devient un sujet central en Uruguay. Un projet de loi du Frente Amplio visant à le considérer comme un délit passible de poursuites pourrait être réactivé, ce qui soulève des débats, lit-on dans El Popular (p.18) et La Diaria (p.21, p.24, p.26, p.30).

L’anniversaire du coup d’Etat donne lieu à la publication d’analyses des processus politiques, économiques et sociologiques qui ont précédé et accompagné le coup d’Etat et la dictature elle-même, à lire dans La Diaria (p.32, p.36) C’est l’occasion aussi d’une réflexion sur les conséquences, jusqu’à l’heure actuelle, sur la démocratie en Uruguay (La Diaria, p.38).

On combat le négationnisme en maintenant la mémoire collective. Tiempo Argentino (p.40) rend compte d’un hommage aux parlementaires Zelmar Michelini et Héctor Gutiérrez Ruiz et aux militants tupamaros Rosario Barredo et William Whitelaw assassinés en 1976 à Buenos Aires, organisé à l’initiative d’un député argentin et de l’ambassadeur d’Uruguay, en présence du président Orsi et la vice-présidente Cosse. Brecha (p.42) souligne comment, dans un autre hommage, au Parlement uruguayen, le discours du sénateur Bordaberry, fils du dictateur qui a assumé le coup d’Etat, a pris des distances avec la vérité des faits et « oublié » de citer la justice comme une exigence légitime des victimes.

De nouveaux lieux de mémoire permettent de l’entretenir, au quotidien. Ainsi de la maison d’Elena Quinteros, détenue disparue, dont parle Caras y Caretas (p.43), du foyer Burgues où des adolescentes ont été retenues prisonnières par la dictature, comme le raconte La Diaria (p.46) ou d’un ancien centre clandestin de détention à Maldonado cité par Caras y Caretas (p.49). Le conseil départemental Gobierno de Canelones (p.50) rend compte d’un concert du compositeur Luciano Supervielle en hommage aux dispau-es, dans le Sendero de la Memoria du Parc Roosevelt. Et la Poste uruguayenne Correo Uruguayo (p.51) annonce le lancement d’un timbre de la série « Femmes illustres » en hommage à Rosario Barredo, militante assassinée à Buenos Aires en mai 1976.

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Negacionismo y democracia

Uno de los casos emblemáticos de los crímenes del terrorismo de Estado acaba de ser juzgado en Uruguay. Tres militares fueron procesados por la desaparición forzada de Luis Eduardo González en diciembre de 1974, según informan La Diaria (p. 1) y Caras y Caretas (p. 3). «Pensé que no lo iba a ver», declara entre lágrimas Elena Zaffaroni, esposa de González y militante histórica contra la impunidad. Madres y Familiares (p. 4 y 5) anuncia el fallecimiento de dos madres de detenido-as desaparecido-as que no llegaron a conocer la verdad ni la justicia para sus hijo e hija. El Observatorio Luz Ibarburu (p.6) señala la publicación en línea de una infografía que permite hacer un seguimiento de los procesos judiciales de los represores imputados o condenados, 116 desde 1985.

La Diaria (p. 7) informa de que el Ministerio del Interior entregó 73 000 páginas microfilmadas de archivos de la dictadura a la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente. La titular de dicha secretaría, Alejandra Casablanca, presentó a la prensa las líneas generales de una «política de Estado basada en la pedagogía de la memoria», informa la página web del PIT-CNT (p. 9). Con motivo del 53.º aniversario del golpe de Estado, el presidente Orsi y responsables políticos de todos los partidos recordaron la ruptura institucional del 27 de junio de 1973, como informa La Diaria (p. 13). En La Diaria (p. 15) también se informa de que la asociación de expreso-as político-as escribió a la CIDH en relación con la posibilidad de cobrar una pensión reparatoria manteniendo sus derechos a la jubilación.

El Observador (p. 17) anuncia que el presidente Orsi firmó la destitución de la abogada Graciela Figueredo de su cargo de asesora del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas por sus declaraciones ante eurodiputados, en las que cuestionaba la justicia uruguaya. El negacionismo de los crímenes de la dictadura, cuyos portavoces han ganado en seguridad y audiencia en los últimos años, se convierte en un tema central en Uruguay. Según se lee en El Popular (p. 18) y La Diaria (p. 21, p. 24, p. 26, p. 30), un proyecto de ley del Frente Amplio destinado a tipificarlo como delito perseguible podría reactivarse, lo que suscita debates.

Con motivo del aniversario del golpe de Estado, se publican análisis sobre los procesos políticos, económicos y sociológicos que precedieron y acompañaron al golpe de Estado y a la propia dictadura, que pueden leerse en La Diaria (páginas 32, 36). También se aprovecha la ocasión para reflexionar sobre las consecuencias que ha tenido para la democracia en Uruguay hasta la actualidad (La Diaria, página 38).

La mejor forma de combatir el negacionismo es mantener viva la memoria colectiva. Tiempo Argentino (p. 40) informa sobre un homenaje a los parlamentarios Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, así como a los militantes tupamaros Rosario Barredo y William Whitelaw, asesinados en Buenos Aires en 1976. El acto, organizado por un diputado argentino y el embajador de Uruguay, contó con la presencia del presidente Orsi y la vicepresidenta Cosse. Brecha (p. 42) destaca cómo, en otro homenaje celebrado en el Parlamento uruguayo, el discurso del senador Bordaberry, hijo del dictador que lideró el golpe de Estado, se apartó de la verdad de los hechos y «olvidó» mencionar la justicia como una exigencia legítima de las víctimas.

Los nuevos lugares de memoria permiten mantenerla viva en el día a día. Es el caso de la casa de Elena Quinteros, una detenida desaparecida, de la que habla la revista Caras y Caretas (p. 43); del hogar Burgues, donde la dictadura mantuvo prisioneras a adolescentes, tal y como relata el diario La Diaria (p. 46), y de un ex centro clandestino de detención en Maldonado, citado por Caras y Caretas (p. 49). El Gobierno de Canelones (p.50) informa de un concierto del compositor Luciano Supervielle en homenaje a los y las desaparecido-as, celebrado en el Sendero de la Memoria del Parque Roosevelt. Por otro lado, el Correo Uruguayo (p.51) anuncia el lanzamiento de un sello de la serie «Mujeres ilustres» en homenaje a Rosario Barredo, militante asesinada en Buenos Aires en mayo de 1976.