En el 40 aniversario del 20 de mayo de 1976 (5)

Pero además de esta línea de razonamiento, sobran testimonios para afirmar sin temor a equivocarse que el asesinato fue perpetrado por militares uruguayos destacados en Buenos Aires.

-¿Por ejemplo?

-En 1995 el general argentino Martín Balza se lo confirmó a mi hermano Rafael. Argentinos implicados en la guerra sucia sostienen lo mismo. En las conversaciones siempre surge el mismo apellido: Gavazzo. Y también los nombres de todos los integrantes del Servicio de Inteligencia de Defensa (sid) y del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (ocoa). Ha sido ampliamente demostrado que los comandos militares del sid y del ocoa que operaban en Argentina, lo hacían cumpliendo las órdenes impartidas por el estado mayor del Ejército. -Hace poco se conoció el informe preliminar de la Comisión para la Paz.

¿Qué opinión le merece?

-Sobre los resultados del trabajo de la Comisión para la Paz daré mi opinión cuando se conozca el informe definitivo. Sin embargo, desde ya declaro mi asombro con relación al caso de María Claudia, la nuera del poeta argentino Juan Gelman. Resulta increíble que en el inciso b del punto 3 del informe preliminar, la comisión diga que la denuncia está “parcialmente confirmada” cuando en realidad se trata de uno de los casos más y mejor investigados. ¡Se sabe casi todo! María Claudia fue secuestrada embarazada en Argentina, fue trasladada ilegalmente a Uruguay, dio a luz en el Hospital Militar y fue asesinada en Montevideo. Se conocen los nombres de quienes la acompañaron en cada etapa de ese odioso viaje a la muerte. Sólo falta encontrar los restos, y tanto la comisión como el gobierno disponen de informaciones suficientes para poder encontrarlos.

-¿A qué puede deberse esa actitud?

-No lo sé. No lo entiendo. Pero de algo estoy seguro: la comisión no puede lavarse las manos endosando la tesis de que hay varias versiones sobre el destino final de María Claudia y dando a entender que todas son equivalentes. No hay varias versiones. Por un lado está la larga y minuciosa investigación de Juan Gelman, corroborada por sus propios resultados, por hechos objetivos innegables -la aparición de su nieta, la pista para encontrar a Simón, etcétera- y validada por las averiguaciones finales del presidente Jorge Batlle. Frente a esa investigación surgen ahora versiones tardías, provenientes de fuentes dudosas, tendentes a desligar de su responsabilidad a los militares uruguayos en ese crimen horrible. La comisión no puede poner en un mismo plano la palabra de los que buscan la verdad y la de los criminales o sus cómplices. Al hacerlo contribuye, aunque sea involuntariamente, a falsear los hechos, a confundir a la opinión pública.

-Usted habla de averiguaciones del presidente Batlle, ¿a qué se refiere?

-A las que la prensa mencionó con profusión de detalles en abril del año 2000, cuando apareció la nieta de Gelman. Esas averiguaciones estuvieron a cargo del jefe de la Casa Militar de la Presidencia, el general Ricardo González Falcón, quien, tras consultar fuentes castrenses, confirmó la veracidad de los hechos, de todos los hechos denunciados por Gelman. Y en función de esos datos fue que Batlle se comprometió con Gelman a encontrar los restos de María Claudia. Además, en el correr de los últimos dos años, varios medios de comunicación aportaron más informaciones sobre el caso, aseveraciones del presidente Batlle relativas al asesinato y la identidad del asesino entre otras, informaciones que nunca fueron desmentidas.

-¿Piensa que se hará justicia?

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