Sobre el Grupo de trabajo por Verdad y Justicia

No creo que Tabaré haya cambiado su visión con respecto a que hay que dar vuelta la página. Esa visión la hizo explícita en su primer mandato, cuando quiso que el 19 de junio fuera un día de reconciliación, pero debió recular. Este es un tema que por suerte se ha incrustado en la sociedad, y no es fácil cerrarlo así como así, sin resultados a la vista.

INTERMEDIOS. 

Los cargos intermedios son de todas maneras los que más trancan, mucho más que la cabeza. Cuando se ponen todos juntos a trancar estás frito. ¿Si el ministro de Defensa Fernández Huidobro es uno de esos cargos intermedios? Sí, claro, es uno. Igual hay que reconocer que él cambió algo en los últimos tiempos. No sabemos por qué, pero ahora da información que antes negaba. Por supuesto que no es un cambio de raíz. Cuando nos entrevistamos con él la última vez, a comienzos de abril, le dijimos que nosotros no lo queríamos a él en el cargo pero que como estaba en ese lugar era nuestro interlocutor necesario en el gobierno.

VIEJITOS. 

Se han cansado de chicanear los “viejitos” que están o estuvieron en Domingo Arenas. Han tenido todas las prebendas, todos los privilegios. Y todavía hay que soportar que se diga desde arriba que por haber pasado los 70 años se los mande para la casa con los crímenes que cargan.

PARÁMETROS. 

Muchos integrantes de Familiares piensan que lo esencial es encontrar los restos. Yo pienso de otra manera. No es que no quiera encontrar los restos, claro, o que considere que no es importante, pero creo que lo principal es dejar un legado, que determinados parámetros queden prendidos en la juventud. Lo de las marchas del 20 de mayo es estimulante, ver la cantidad de gurises que participa es muy bueno. En Familiares somos muy poquitos, y es inevitable que cada vez seamos menos. Pero las marchas…

LA CALLADA. 

Se habló mucho del robo en el Giaf, pero lo más grave no fue eso sino las amenazas reiteradas de que fueron objeto los antropólogos y abogados que se hicieron cargo de algunas de estas causas, o los dos robos que tuvieron lugar en casa de José López Mazz, cuando comandaba el equipo de antropólogos, por ejemplo. Se dijo que eran robos comunes, cuando sabemos que no fue el caso. O las amenazas a militares que identificaron lugares de enterramiento.

No sé por qué no se denunció todo esto, por qué ese silencio, cuando se debía haber alertado a la sociedad que esto estaba ocurriendo. Las propias autoridades, la Secretaría de Seguimiento anterior, aconsejó no denunciar las amenazas que se lanzaron desde dos motos en movimiento contra antropólogos que viajaban en un auto de la Presidencia, cuando se retiraron los restos de Julio Castro del Batallón 14.

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