Desaparecidos e Impunidad

El abuso sexual contra las mujeres y niño/as es también una apropiación del cuerpo de los otros. Recordamos que la dictadura ejerció una práctica represiva diferencial sobre la condición de la mujer que estaba presa, sobre la maternidad y el pudor del cuerpo femenino violentados por los abusos de la sexualidad masculina, a la vez que trasladó esa violencia institucional a las relaciones paternales y filiales, entre madres e hijos: la maternidad en prisión, la apropiación de bebés recién nacidos, la desaparición de la mamá luego de dar a luz, el cambio forzado de la identidad mediante adopciones ilegales, el tráfico de los cuerpos entre países de personas detenidas, la interrupción de la transmisión generacional de las memorias sobre los crímenes de Estado. 

En síntesis, los métodos represivos de la dictadura fueron dirigidos no sólo contra el “comunismo internacional” sino contra la población, infligidos para calar hondo en la esfera de lo íntimo, lo filial, lo parental. El poder autoritario imprimió su autoridad en los cuerpos sociales e individuales a través del uso excesivo de la fuerza, desde las marcas físicas y psicologías hasta el condicionamiento de normas de conducta por el miedo a la represión. Por eso, algo de la dictadura perdura en sus efectos en el Uruguay posdictadura, en la micropolítica de las relaciones intrafamiliares, interpersonales y vecinales.  

La decadencia del poder absoluto del Estado autoritario y su reencauzamiento legal luego de 1985, no logró evitar que sus violencias monopolizadas y concentradas durante más de una década se difumaran, desterritorializaran y miniaturizaran en una heterogeneidad de microfascismos, castigos cotidianos y sujetos, ya sea del delito anómico o de asociaciones para delinquir que, de alguna manera, “privatizaron” ciertas formas de la violencia “estatalizada” y ciertos usos ejemplarizantes de los castigos institucionales solo que, asesinando mujeres por mano propia o imponiendo venganzas entre grupos delictivos.

La impunidad de la Ley de Caducidad ha sido el nexo de continuidad entre las prácticas criminales del Estado-dictadura y las prácticas aberrantes de la delincuencia común en democracia, entre la brutalidad de las acciones represivas del Estado y los ajustes de cuenta de los delitos mafiosos, entre la disciplina de la orden cumplida y la obediencia por dinero del sicario. La impunidad ha demostrado la eficacia que tiene la falta del cuerpo del delito como evidencia probatoria, el paso indefinido del tiempo desde el momento en que se comete un crimen sin identificar y juzgar a sus autores, para ocultar las pruebas, transformar el entorno de los enterramientos. El delito común tiende a imitar los crímenes de Estado aunque no posea ni los aparatos de inteligencia ni la infraestructura técnica o locativa, ni el discurso protector para prolongar la impunidad. 

Por otra parte, esa presencia intrafamiliar y cotidiana del delito lleva a la sociedad a demandar al Estado que acentúe las formas pastorales, locales, a pequeña escala del policiamiento de las personas y grupos, consolidándose así uno de los mayores logros políticos de las dictaduras en las democracias liberales posdictadura, al decir de Hobbes: que “el miedo y la libertad sean compatibles”. 

Quizás, la sensibilización de la opinión pública en el presente por las desapariciones de los cuerpos de las víctimas, el dolor de los familiares que ahora se muestra y expresan abiertamente en los medios de comunicación y el reclamo de justicia e indignación de la sociedad movilizada ante cada víctima local, podría ayudarnos a entender mejor, con retroactividad, la verdadera naturaleza de aquellos crímenes cometidos por el Estado bajo la dictadura, la omisión de informar durante tantos años, la falta de protección y seguridades individuales, la soledad peregrina de los familiares de detenidos-desaparecidos bajo el terrorismo de Estado, denunciando y reclamando verdad, memoria y justicia hasta el presente.

 

Álvaro Rico fue decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (Universidad de la República) y coordinador del equipo universitario de investigación histórica sobre detenidos-desaparecidos (2005-2015).

 

 

Páginas: First | ← Previous | ... | 2 |3 | 4 | Next → | Last

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.