Lo imborrable y permanencia de la dictadura

 Los efectos de la dictadura continúan

2 de septiembre de 2020 · 

Escribe Héctor Altamirano 

En 2003, a 30 años del golpe de Estado, se desarrollaron una serie de actividades que recordaban aquellos años y lo que ese proceso histórico dejó en la sociedad. Una de ellas fue la edición de un libro que compila intervenciones de diferentes académicos, llamado El presente de la dictadura. El historiador José Rilla fue uno de ellos y expresó que “como académicos deberíamos sentir cierta obligación de explorar en algunas cosas. Pensar en algunos temas, pensarlos de manera sistemática, reflexionar públicamente acerca de ellos, aunque moleste un poco”. Después de esta intervención no ha desarrollado (al menos públicamente) una reflexión sobre este tema. Es más, en su tesis doctoral, que estudió el uso político de la historia en los partidos políticos del Uruguay, lo finaliza en un año clave: 1972. No es casual dicho corte cronológico, allí se puede definir la intención del autor de no entrar en un período escabroso, en el que los partidos políticos y sus líderes no actuaron de una manera decorosa, sino todo lo contrario. Sin embargo, en esta obra se puede leer lo siguiente: “Desde comienzos de los años 60 se han violado los derechos humanos en el Uruguay. Lo hicieron los grupos guerrilleros mediante algunos secuestros y asesinatos, lo hicieron las fuerzas represivas de los gobiernos sucesivos”, y después afirma: “El pasado reciente sigue hoy en disputa […] se discute quién empezó o quién respondió, quién abdicó primero, quién acortó fatalmente los márgenes de maniobra de la civilidad”.

Esta posición hace recordar los planteos de la fábula de los dos demonios. Dicha fábula es defendida por los actores y “protagonistas principales” de aquellos años: los que se calzaron un arma al cinto, al decir de un ex presidente. En este relato queda afuera la mayoría de la población, quedan afuera los estudiantes organizados, los obreros organizados en sus sindicatos, y decenas de partidos y grupos políticos que no tuvieron como estrategia la insurrección armada. ¿No fue acaso protagonista de aquellos años todo este movimiento?

En un texto de Jorge Tróccoli de 1996 (La ira de Leviatán) se expresa claramente y de manera insistente que lo sucedido en aquellos años fue una guerra y que en las guerras ocurren y suceden hechos indeseables para la humanidad. Queda claro también en su testimonio que las acciones realizadas por las Fuerzas Armadas tuvieron por cometido defender la nación y el país de fuerzas foráneas. Los guerreros –afirma– se convirtieron en los representantes de la nación y para ello debieron lanzar una batalla contra la subversión. Al principio, esta era la guerrilla urbana. Pero después –continúa– pasó a ser cualquier persona o grupo que tuviera apariencia subversiva o contactos con ideas totalitarias, ajenas al modo de vida de la sociedad uruguaya.

Es interesante el uso de la historia que hace y cómo lo utiliza para justificar sus acciones. Así se remonta a las guerras de independencia, a las luchas entre los caudillos y doctores que marcaron el siglo XIX y el principio del XX. Su argumento se basa en que Uruguay comienza a poblarse a partir de ser una plaza fuerte, un centro militar. Eso era Montevideo, ese es nuestro origen, plantea este relato. De allí que el Ejército y las Fuerzas Armadas –están convencidas las elites militares– tengan en sus espaldas el ser anteriores a la nación: antes de que existiera algo que se iba a llamar Uruguay, estaban los profesionales de la guerra.

Es un relato y una reconstrucción que puede parecer inverosímil, poco ajustada a la realidad histórica, pero que sin embargo tiene efectos en la conciencia de los profesionales a los que se les entrega las armas del país. Desmontar ese relato también es parte de las tareas a realizar para que exista justicia en este país. Y para eso no hay que retirarse ni pensar que las cuestiones de defensa son asuntos de especialistas y de militares. El relato también cambiará si hay una actitud activa de la población en esta área de la sociedad.

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